Alberto Laiseca
El 11 de febrero de 1941 nació en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, Alberto Laiseca, uno de los escritores más singulares y de culto de la literatura argentina contemporánea. Proveniente de una familia humilde, realizó diversos oficios —desde peón rural hasta empleado público— mientras se dedicaba con obsesión a la escritura, viviendo de manera austera y marginal hasta alcanzar reconocimiento tardío. Su personalidad excéntrica, su voz grave y su pasión por lo fantástico lo convirtieron en una figura legendaria; falleció el 22 de diciembre de 2015 en Buenos Aires, dejando un vacío en el panorama literario latinoamericano.
Laiseca es el creador del «realismo delirante», un estilo que fusiona lo cotidiano con lo onírico, lo grotesco y lo terrorífico, influido por autores como Lovecraft, Kafka y la tradición gótica. Su obra cumbre es Los Sorias (1998), una novela épica y desmesurada de más de 1300 páginas que narra una guerra total en un mundo ficticio, considerada una de las más extensas y ambiciosas en español. Además, alcanzó gran popularidad con el programa televisivo Cuentos de terror (emitido en I-Sat), donde narraba clásicos del género con intensidad única, y escribió títulos como Su turno para morir, Por favor ¡plágienme!, El jardín de las máquinas parlantes y antologías que exploran el horror y lo absurdo, consolidándolo como un referente inclasificable de la narrativa argentina.
fuente: Tinta Digital
“Al mate le debo mi obra. Si Suzuki y Okakura Kabuzo hablan del té como una de las estéticas del zen, no veo por qué sería inoportuno escribir un tratado: El mate como disciplina zen del sudamericano. Pero no como una ironía o un chiste, sino como algo dicho absolutamente en serio. A cuántos habrá salvado el mate en las épocas del hambre infinita. Es cosa de ver cómo ayuda a resistir, a conservar el equilibro, la esperanza y a que no se pierda el centro. Sirve al solitario, pero también al ideal que es compartir. No hay cosa más linda que tomar mate con la mujer de uno. Maldito sea el que está compartiendo y no comprende. En su defecto que sea con un amigo. El mate es más compañero que el vino, y digo mucho. El vino traiciona como algunos hombres traicionan a sus mujeres. Como algunas mujeres traicionan a los hombres que viven con ellas. Pero el mate brinda y rodea de escudos. Más de uno no se mató porque todavía no se le había terminado la yerba. La bombilla de plata equivale a la flecha puesta en el arco zen. Un mate, una vida.”
Alberto Laiseca
