14 DE FEBRERO, DIA DE LOS ENAMORADOS (DE UNA REBELIÓN LIBERTADORA)


 14 DE FEBRERO, DIA DE LOS ENAMORADOS (DE UNA REBELIÓN LIBERTADORA)

Las crónicas españolas del siglo XVII han anotado al 14 de febrero de 1655 como el día en el que comenzó uno de los levantamientos más importantes del pueblo mapuche y reconocen que fue el día exacto en el que se realizó una sorpresiva ofensiva en pinzas comandada por los Toki Tinagucupu, Chikawala, Ñanku (también conocido como Toki Alejo) y Lebupillan.

De esta puntual acción de Weican se produjo la recuperación de tierras y -lo que es más importante- la liberación de miles de personas que la gobernación de Antonio de Acuña había tomado esclava desde el Río Maule hasta las Ruinas de Osorno.

La respuesta inmediata de los cronistas del virreinato fue centralizar el poder fulminante de esta exitosa tarea conjunta mapuche en un solo hombre: el Toki Ñanku.

Poniendo solo ese nombre por delante, podían demonizar al enemigo centralizando todo en la supuesta eficacia y bravía de una sola persona. La occidentalizada idea de que un súper hombre puede lo que una comunidad organizada no puede es una de las ideas más antiguas y efectivas que los poderes reales han trabajado desde siempre y aún trabajan.

Y no fue casual que eligieran a Ñanku, pues de él podían decir despectivamente que era un mestizo y así intentar socavar la confianza del propio pueblo mapuche en uno de los suyos, por no considerarlo "un puro". Otra idea bien pero bien occidental.

A pesar de hacerlo conocer en crónicas como "el mestizo Alejo" o "champurria Alejo" y de haberlo descripto como un bandolero caníbal, rapaz y oportunista (si entran al artículo suyo en Wikipedia, verán que aún quedan rastros de ese racismo) poco y nada consiguieron mellar el cariño y respeto que las comunidades mapuche sentían por él, mucho menos centralizar la idea de que la lucha solo dependía de la valía de una única persona. Quizás porque el wigka no tuvo en cuenta que la difamación por mestizaje era algo negativo solo en una sociedad supremacista como la suya, y no en el pueblo nación mapuche, como tampoco tuvieron en cuenta que el grito de Mariciwew era mucho más que una bravuconada: era la clara comprensión comunitaria de que si diez caían, otros diez se incorporarían, más allá de un nombre o una individualidad. Tanto así que weican (lo que los españoles llamaron "guerra de Arauco") duró 2 siglos.

Por eso este 14 de febrero, me despego de San Valentín y me tomo el atrevimiento de pensar en este otro amor, libertario, vivo, solidario. Enamoraniento por la libertad y la fraternidad inquebrantable de pueblo. Vaya cantidad de amor ¿verdad?

Aguanten los weicafe y el pueblo unido.
Aguante todo

 (escribe Fernando Barraza)

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