Liberando memorias, sobre exilio y desexilios : relatos de hijos desde la Norpatagonia.
Prólogo
El exilio-retorno: esa experiencia incómoda y de urgente
interrogación
Cuando comencé a leer este libro noté inmediatamente su
importancia y su sello local. Se trata de una obra novedosa, construida desde
nuestro sur para comprender, con genuino interés, las experiencias sociales y
políticas de los exiliados y retornados del último exilio argentino.
Sobran los motivos para invitar a lectores y lectoras a
recorrer este libro, fruto de un trabajo colectivo de investigación, realizado
por un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional de Comahue
comprometido con las luchas por la memoria y la justicia en nuestro país. Y su
anclaje no es menor, puesto que hace referencia a un Comahue que fue duramente
reprimido durante el último ciclo de violencia estatal y paraestatal en
Argentina y que, además, tuvo un rol relevante en el mecanismo represivo
desplegado durante la última dictadura militar para aniquilar al “otro” e instalar
el silencio. En ese sentido, es un libro que viene a alzar la voz y a instalar
preguntas en un doble registro: el que comparte los hallazgos de una
investigación colectiva sobre los exilios y retornos en la Norpatagonia y el
que ofrece un puente para comprender y develar la historia política y social de
la violencia vivida en este lugar.
Así, si hay algo que define a esta obra y que la realza es
su trama sub nacional y local, que ofrece al lector un primer pilar sobre los
estudios del exilio-retorno en la Norpatagonia. En efecto, sus autores y
autoras nos invitan a explorar y discutir las trayectorias y memorias de un
pasado doloroso y convulso sin perder la territorialidad política de su
desarrollo. ¿Cuáles fueron las voces, caras y proyectos nacidos desde este sur
y marcados por la experiencia del exilio? ¿Qué respuestas sociales se tejieron
desde la Norpatagonia ante el retorno de los exiliados y exiliadas? ¿Qué memorias
y silencios habitan hoy en esos actores?
Quiero destacar que cuando hablo de exilios y de retornos me
refiero a ese par categorial, es decir, al exilio-retorno como experiencia
única, pues aquello que separamos analíticamente, en los hechos, estuvo ligado
y entramado por la memoria. Esta obra lo demuestra de un modo contundente y,
por lo tanto, constituye un motivo de celebración, pues una década atrás, el
retorno no estaba aún en la agenda de nuestros estudios sobre el exilio polí
tico, en los que ese retorno operaba como el epílogo de lo que Mario Benedetti
llamó “desexilio”, para expresar una vivencia que desanda un camino y que, a la
vez, implica un recorrido nuevo y doloroso también. Es, desde hace pocos años
que hablamos del exilio-retorno como experiencias conectadas. Si el exilio
implica un viaje guiado por el fundante deseo de volver, el retorno integra un
abanico de experiencias emocionales y políticas que lejos están de ponerle fin
al exilio. Así lo expresan estas páginas: la pluralidad del exilio también es
la pluralidad del retorno. Y esa característica también se manifiesta en las
diferentes perspectivas y en los múltiples actores del exilio-retorno que
estudia este libro. Entre ellos, se destaca la pregunta por las experiencias de
los hijos e hijas, que interroga y alumbra las tramas socioafectivas y
políticas que atravesaron a las familias exiliadas-retornadas. En consecuencia,
los trabajos aquí reunidos dialogan estrechamente con una agenda de estudios en
ciernes sobre las experiencias de la infancia, las memorias familiares de
nuestro pasado reciente, las dinámicas transgeneracionales y la construcción de
identidades móviles, refractarias de una época y de una vivencia de extranjeridad.
En particular, creo que ello se consolida a lo largo de cada capítulo cuando
los autores y autoras comparten sus entrevistas en una búsqueda por restituir
el lugar central que tienen las voces de sus protagonistas y sus recuerdos.
Por otro lado, se refuerzan así los avances que se vienen
realizando en los estudios sobre la represión y la violencia política en
Argentina. En particular, subraya la importancia de considerar temporalidades
amplias para el estudio de los mecanismos represivos que no obturen su
dimensión institucional y sus múltiples caras y dispositivos. En este sentido,
se trata de un libro que se pregunta por la represión desplegada previamente al
golpe, aquella que tuvo un carácter estatal y paraestatal, por lo menos desde
1974, y que fue ejercida por múltiples actores de la Norpatagonia provenientes
de agrupaciones de derecha, de las fuerzas policiales y de seguridad, así como
relevantes figuras de la política local y universitaria. Estas páginas conectan
al exilio con esos procesos de “depuración” física e ideológica de militantes
“subversivos” y, también, con las luchas locales para sobrevivir que se
construyeron desde abajo y en los márgenes.
En sintonía con lo anteriormente expuesto, estas
investigaciones exploran dos décadas poco analizadas: los 80 y los 90, echando
luz sobre diferentes aspectos que incidieron en las experiencias del retorno y
de las memorias que se podían construir en un marco político de creciente impunidad
y desmemoria. En este sentido, conectan al exilio-retorno con un tiempo de más
largo plazo que no se cierra en 1983, con la recuperación de la democracia. En
esa línea, sus autores y autoras ofrecen importantes reflexiones sobre cómo fue
la vuelta y qué pasó con el Estado nacional y local frente a sus regresos.
Adentrarse en el mundo del exilio-retorno implica recorrer
silencios y recuerdos incómodos. Incomodidades que reflejan la invisibilidad
generalizada que tuvo el exilio en la posdictadura, y que expresan los márgenes
estrechos que tuvo nuestra sociedad para poder construir un espacio de escucha
de las voces de las víctimas. Este libro asume ese desafío y lo hace
invitándonos a conocer y transitar por las tensiones que atravesaron las
familias retornadas en diferentes coyunturas. Uno de esos momentos clave tuvo
lugar durante el menemismo ante un proyecto de ley para establecer una
reparación económica a los exiliados políticos, que no ha logrado sanción al
día de hoy. ¿Cómo “demostrar” el exilio? ¿Cómo narrar la experiencia del
destierro en un país azotado por la muerte y la desaparición? ¿Cómo vivir luego
de sobrevivir? ¿Podía considerarse al exilio una violación a los derechos
humanos como tantos otros crímenes cometidos durante la larga noche de terror?
El lector hallará aquí un libro sobre temas difíciles,
inconclusos, que no llegan a encastrar en algunas memorias consagradas sobre el
pasado reciente, pero que son fundamentales para comprender la complejidad de los
procesos de reconocimiento y reparación a los exiliados y a las víctimas del
terrorismo de Estado en general.
Agradezco especialmente a Cristina García Vázquez,
organizadora y directora de esta investigación, por invitarme a escribir este
prólogo y permitirme conocer de cerca el trabajo cotidiano de análisis y
escritura de esta obra. No dudo de que este libro encontrará lectores y
lectoras ávidos/as por escuchar y comprender estas nuevas voces y por
contribuir con nuevas preguntas a nuestro campo de estudios, siempre abierto,
plural y pujante.
Soledad Lastra/Escuela
IDAES – UNSAM / CONICET

